Somos vehículos de información.
Hay personas que conducen mejor la información.
Sin embargo, ¿qué tipo de información es?
En su estado puro toda información es igual, así entendemos la perfección: la Nada, y/o el Todo.
Poco a poco, a través de una toma de consciencia cada vez mayor que se desarrolla siguiendo un esquema fractal, vamos entendiendo la dimensión y dimensiones que esta información crea o sigue.
Y he aquí la confusión: ¿La información es determinante o determinada? ¿Hay de ambos tipos?
Quizás la materia sea información determinada, y la energía información determinante.
Quizás el problema humano sea no entender nuestro lugar entre onda y partícula.
Quizás estamos a un paso de entenderlo y actuar en consecuencia.
Quizás no todo el mundo quiera hacerlo.
Quizás sea demasiado tarde...
Quizás el tiempo sea relativo.
Humano.
Ficticio.
lunes, 29 de octubre de 2012
miércoles, 24 de octubre de 2012
Teoría de los campos morfogenéticos
La idea de la existencia de campos morfogenéticos ya estaba presente en la biología desde 1920, pero es el doctor Rupert Sheldrake – bioquímico graduado en Cambridge, con estudios en Ciencias Naturales y filosofía, autor de varios libros y de muchos artículos publicados en revistas científicas, e investigador de la Royal Society y del Clare College de Cambridge – el que desarrolla esta idéa , para responder a la necesidad de extender la visión científica del mundo.
Los genes, aunque son esenciales, no explican la forma de todas las cosas, porque son proteínas, o sea, materiales de construcción.
La teoría genética explica cómo llega el material correcto a la célula que corresponde, en el momento preciso, pero no explica las formas. Un óvulo fecundado contiene pocas estructuras, sin embargo, en el proceso de crecimiento se forman nuevas estructuras.
La existencia de campos morfogenéticos puede explicar qué es lo que da lugar a la forma del organismo en desarrollo y lo guía hacia su forma definitiva; actuando como un molde o plano de la obra final, mecanismo que operaría en toda la naturaleza. Pueden existir distintos campos mórficos según su jerarquía; puede tratarse de un organismo entero o bien de los distintos órganos. Toda la naturaleza está formada por ecosistemas, que son sistemas de estructuras que contienen otras y que se relacionan entre sí. Por ejemplo, dentro de las moléculas hay átomos y dentro de los átomos hay partículas subatómicas.
Un organismo vivo habita en sociedades organizadas, grupos o comunidades que tienen cierta estructura; y la realidad de la naturaleza consta de capas y niveles.
Rupert Shaldrake propone que en cada uno de estos sistemas o niveles hay una especie de campo que los organiza y en cada nivel, el todo, que es este campo organizado, es más que la suma de las partes. Esta forma de entender la realidad es holística.
El fenómeno de la regeneración es una razón para pensar en la existencia de estos campos morfogenéticos.
Por ejemplo, si cortamos una tenia por la mitad, ésta se regenera; si le cortamos a un sauce una rama, cada gajo puede convertirse en un sauce; y esta propiedad integradora también existe en la materia inanimada.
Si cortamos un imán en pedazos, cada una de esas partes será un imán completo.
No se pueden cortar rebanadas de un campo, porque el campo es completo. Como sucede con los hologramas, si uno elige una parte persistirá la imagen completa, porque estos son fenómenos propios de los campos.
La teoría de los campos morfogenéticos afirma que todos los seres vivos tienen su campo. El hombre tiene menos poder de regeneración que la mayoría de los animales pero puede regenerarse su hígado, la piel si hay una lesión, la sangre y el pelo.
Las plantas tienen un poder regenerativo enorme, algunos anfibios, como el Tritón, pueden regenerar sus patas si las pierden.
Las ranas no regeneran sus miembros pero sí se les regeneran, si se les aplica una descarga eléctrica en el muñón, o sea que su capacidad de regeneración no es espontánea y parece estar bloqueada.
El hombre no regenera sus miembros, pero si por ejemplo pierde un brazo, continúa existiendo el campo de ese brazo. Un ejemplo son los amputados que siguen sintiendo el órgano perdido (dolor fantasma).
No sólo existen los campos morfogenéticos sino que además evolucionan y tienen memoria colectiva determinada estadísticamente o sea por la estructura más probable de todos los seres de la especie anterior. De esta misma forma son los campos cuánticos de la física cuántica; estructuras probables que ejercen su influencia sobre el destino de los organismos en desarrollo que pueden alterar las probabilidades de procesos indeterminados, caóticos o no caóticos, fenómeno que se denomina resonancia mórfica.
Los campos desplazan la información a través del espacio tiempo y su base es la similitud; cuanto mayor es la similitud mayor es la influencia o resonancia mórfica.
La máxima resonancia mórfica que existe entre los humanos es entre gemelos idénticos.
La capacidad de evolución de los campos mórficos permite la creatividad; y el propósito de la evolución parece ser la diversidad.
Fuente: Conferencia dictada por el Dr. Rupert Shaldrake en Buenos Aires.
http://filosofia.laguia2000.com/ciencia-y-filosofia/teoria-de-los-campos-morfogeneticos
Los genes, aunque son esenciales, no explican la forma de todas las cosas, porque son proteínas, o sea, materiales de construcción.
La teoría genética explica cómo llega el material correcto a la célula que corresponde, en el momento preciso, pero no explica las formas. Un óvulo fecundado contiene pocas estructuras, sin embargo, en el proceso de crecimiento se forman nuevas estructuras.
La existencia de campos morfogenéticos puede explicar qué es lo que da lugar a la forma del organismo en desarrollo y lo guía hacia su forma definitiva; actuando como un molde o plano de la obra final, mecanismo que operaría en toda la naturaleza. Pueden existir distintos campos mórficos según su jerarquía; puede tratarse de un organismo entero o bien de los distintos órganos. Toda la naturaleza está formada por ecosistemas, que son sistemas de estructuras que contienen otras y que se relacionan entre sí. Por ejemplo, dentro de las moléculas hay átomos y dentro de los átomos hay partículas subatómicas.
Un organismo vivo habita en sociedades organizadas, grupos o comunidades que tienen cierta estructura; y la realidad de la naturaleza consta de capas y niveles.
Rupert Shaldrake propone que en cada uno de estos sistemas o niveles hay una especie de campo que los organiza y en cada nivel, el todo, que es este campo organizado, es más que la suma de las partes. Esta forma de entender la realidad es holística.
El fenómeno de la regeneración es una razón para pensar en la existencia de estos campos morfogenéticos.
Por ejemplo, si cortamos una tenia por la mitad, ésta se regenera; si le cortamos a un sauce una rama, cada gajo puede convertirse en un sauce; y esta propiedad integradora también existe en la materia inanimada.
Si cortamos un imán en pedazos, cada una de esas partes será un imán completo.
No se pueden cortar rebanadas de un campo, porque el campo es completo. Como sucede con los hologramas, si uno elige una parte persistirá la imagen completa, porque estos son fenómenos propios de los campos.
La teoría de los campos morfogenéticos afirma que todos los seres vivos tienen su campo. El hombre tiene menos poder de regeneración que la mayoría de los animales pero puede regenerarse su hígado, la piel si hay una lesión, la sangre y el pelo.
Las plantas tienen un poder regenerativo enorme, algunos anfibios, como el Tritón, pueden regenerar sus patas si las pierden.
Las ranas no regeneran sus miembros pero sí se les regeneran, si se les aplica una descarga eléctrica en el muñón, o sea que su capacidad de regeneración no es espontánea y parece estar bloqueada.
El hombre no regenera sus miembros, pero si por ejemplo pierde un brazo, continúa existiendo el campo de ese brazo. Un ejemplo son los amputados que siguen sintiendo el órgano perdido (dolor fantasma).
No sólo existen los campos morfogenéticos sino que además evolucionan y tienen memoria colectiva determinada estadísticamente o sea por la estructura más probable de todos los seres de la especie anterior. De esta misma forma son los campos cuánticos de la física cuántica; estructuras probables que ejercen su influencia sobre el destino de los organismos en desarrollo que pueden alterar las probabilidades de procesos indeterminados, caóticos o no caóticos, fenómeno que se denomina resonancia mórfica.
Los campos desplazan la información a través del espacio tiempo y su base es la similitud; cuanto mayor es la similitud mayor es la influencia o resonancia mórfica.
La máxima resonancia mórfica que existe entre los humanos es entre gemelos idénticos.
La capacidad de evolución de los campos mórficos permite la creatividad; y el propósito de la evolución parece ser la diversidad.
Fuente: Conferencia dictada por el Dr. Rupert Shaldrake en Buenos Aires.
http://filosofia.laguia2000.com/ciencia-y-filosofia/teoria-de-los-campos-morfogeneticos
martes, 23 de octubre de 2012
Amor mandala
Desde el pensamiento fractal, podemos entender perfectamente qué significa "amarse a un@ mism@", y cómo implicamos al resto de personas en nuestro modelo autogestionado:
Cuando nacemos, estamos viendo la unidad proveniente de un proceso especialmente relevante para nuestra percepción: Por un lado se dividen células que provienen de una unión material y energética que proviene a su vez de una unión también material y energética entre dos personas, ya sea de forma directa o indirecta (recordemos la inseminación artificial). Así, ya partimos de la paradójica base de que somos unidad y división, depende de qué aspecto se analice. Ante esta situación, mi forma de verlo se corresponde con el estado emocional en que me encuentre, ya que este es el que conecta mi parte mental, la psique, con mi parte física, y es el que me informa de si algo anda mal o bien entre las distintos nexos. Esos nexos ocurren en los pensamientos, en la parte mental, y en los órganos en la parte física. Así, si me duele el estómago, estaré de mal humor/triste (parte anímica/emocional), y por tanto no estaré pensando de forma clara. Aún así el orden en que unos nexos alteran a otros es reversible y causal: una molestia lleva a otra, pero habrá que ir a la raíz o raíces, para que la cadena de malas conexiones cese o se calme todo lo posible [entrada:autorrepresión].
Teniendo esto en cuenta, ya podemos hablar de amor a un@ mism@, al cuerpo, a la mente y las emociones, y la forma en que se manifiestan cada una. Sobre este tema hay mil formas distintas de verlo y por tanto de curarlo, con nombres rocambolescos y prácticas cada cual más extraña. Mi opinión es que la que te sirva en X momento, es válida para tí, sea extraña o no; y que si en otro momento te sirve otro tipo de práctica, pues a por ello. Somos seres cambiantes en este aspecto, y apegarse demasiado a un tipo de prácticas de una manera dogmática, sólo provocaría confusión e incluso auto-represión. Tampoco caigamos en la locura de querer probarlo todo a la vez y no entender al final nada: acabaríamos en el mismo tipo de confusión.
Tras explicar todo esto, entendemos algo: Cada parte y proceso es importante en sí mismo...y fuera de sí. El cuerpo no estará sano si hay un órgano que no funciona: el Todo se sacrifica por la Parte. Así, igual que ocurre en nuestra sociedad, se repite el patrón con nosotr@s mism@s, e intentamos olvidar esa minoría que por una u otra razón no funciona bien, o avisa al resto del cuerpo de que no funciona bien. Igual ocurre con los pensamientos, o con las emociones. Por eso mismo, cuando hay una voz que grita, una protesta, en cualquier ámbito de la vida y de la existencia, ignorarla es la manera más inútil de reaccionar.
La forma en que se trate, es otra larga historia que espero poder desarrollar en otra próxima entrada.
Por ahora, el siguiente paso trata de ver en los demás tus yoes. O de ver en tus yoes a los demás. Y he aquí la paradoja: ¿de quiénes hablamos cuando decimos "los demás"?
Cuando nacemos, estamos viendo la unidad proveniente de un proceso especialmente relevante para nuestra percepción: Por un lado se dividen células que provienen de una unión material y energética que proviene a su vez de una unión también material y energética entre dos personas, ya sea de forma directa o indirecta (recordemos la inseminación artificial). Así, ya partimos de la paradójica base de que somos unidad y división, depende de qué aspecto se analice. Ante esta situación, mi forma de verlo se corresponde con el estado emocional en que me encuentre, ya que este es el que conecta mi parte mental, la psique, con mi parte física, y es el que me informa de si algo anda mal o bien entre las distintos nexos. Esos nexos ocurren en los pensamientos, en la parte mental, y en los órganos en la parte física. Así, si me duele el estómago, estaré de mal humor/triste (parte anímica/emocional), y por tanto no estaré pensando de forma clara. Aún así el orden en que unos nexos alteran a otros es reversible y causal: una molestia lleva a otra, pero habrá que ir a la raíz o raíces, para que la cadena de malas conexiones cese o se calme todo lo posible [entrada:autorrepresión].
Teniendo esto en cuenta, ya podemos hablar de amor a un@ mism@, al cuerpo, a la mente y las emociones, y la forma en que se manifiestan cada una. Sobre este tema hay mil formas distintas de verlo y por tanto de curarlo, con nombres rocambolescos y prácticas cada cual más extraña. Mi opinión es que la que te sirva en X momento, es válida para tí, sea extraña o no; y que si en otro momento te sirve otro tipo de práctica, pues a por ello. Somos seres cambiantes en este aspecto, y apegarse demasiado a un tipo de prácticas de una manera dogmática, sólo provocaría confusión e incluso auto-represión. Tampoco caigamos en la locura de querer probarlo todo a la vez y no entender al final nada: acabaríamos en el mismo tipo de confusión.
Tras explicar todo esto, entendemos algo: Cada parte y proceso es importante en sí mismo...y fuera de sí. El cuerpo no estará sano si hay un órgano que no funciona: el Todo se sacrifica por la Parte. Así, igual que ocurre en nuestra sociedad, se repite el patrón con nosotr@s mism@s, e intentamos olvidar esa minoría que por una u otra razón no funciona bien, o avisa al resto del cuerpo de que no funciona bien. Igual ocurre con los pensamientos, o con las emociones. Por eso mismo, cuando hay una voz que grita, una protesta, en cualquier ámbito de la vida y de la existencia, ignorarla es la manera más inútil de reaccionar.
La forma en que se trate, es otra larga historia que espero poder desarrollar en otra próxima entrada.
Por ahora, el siguiente paso trata de ver en los demás tus yoes. O de ver en tus yoes a los demás. Y he aquí la paradoja: ¿de quiénes hablamos cuando decimos "los demás"?
lunes, 8 de octubre de 2012
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)