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martes, 23 de octubre de 2012

Amor mandala

Desde el pensamiento fractal, podemos entender perfectamente qué significa "amarse a un@ mism@", y cómo implicamos al resto de personas en nuestro modelo autogestionado:

Cuando nacemos, estamos viendo la unidad proveniente de un proceso especialmente relevante para nuestra percepción: Por un lado se dividen células que provienen de una unión material y energética que proviene a su vez de una unión también material y energética entre dos personas, ya sea de forma directa o indirecta (recordemos la inseminación artificial). Así, ya partimos de la paradójica base de que somos unidad y división, depende de qué aspecto se analice. Ante esta situación, mi forma de verlo se corresponde con el estado emocional en que me encuentre, ya que este es el que conecta mi parte mental, la psique, con mi parte física, y es el que me informa de si algo anda mal o bien entre las distintos nexos. Esos nexos ocurren en los pensamientos, en la parte mental, y en los órganos en la parte física. Así, si me duele el estómago, estaré de mal humor/triste (parte anímica/emocional), y por tanto no estaré pensando de forma clara. Aún así el orden en que unos nexos alteran a otros es reversible y causal: una molestia lleva a otra, pero habrá que ir a la raíz o raíces, para que la cadena de malas conexiones cese o se calme todo lo posible [entrada:autorrepresión].

Teniendo esto en cuenta, ya podemos hablar de amor a un@ mism@, al cuerpo, a la mente y las emociones, y la forma en que se manifiestan cada una. Sobre este tema hay mil formas distintas de verlo y por tanto de curarlo, con nombres rocambolescos y prácticas cada cual más extraña. Mi opinión es que la que te sirva en X momento, es válida para tí, sea extraña o no; y que si en otro momento te sirve otro tipo de práctica, pues a por ello. Somos seres cambiantes en este aspecto, y apegarse demasiado a un tipo de prácticas de una manera dogmática, sólo provocaría confusión e incluso auto-represión. Tampoco caigamos en la locura de querer probarlo todo a la vez y no entender al final nada: acabaríamos en el mismo tipo de confusión.

Tras explicar todo esto, entendemos algo: Cada parte y proceso es importante en sí mismo...y fuera de sí. El cuerpo no estará sano si hay un órgano que no funciona: el Todo se sacrifica por la Parte. Así, igual que ocurre en nuestra sociedad, se repite el patrón con nosotr@s mism@s, e intentamos olvidar esa minoría que por una u otra razón no funciona bien, o avisa al resto del cuerpo de que no funciona bien. Igual ocurre con los pensamientos, o con las emociones. Por eso mismo, cuando hay una voz que grita, una protesta, en cualquier ámbito de la vida y de la existencia, ignorarla es la manera más inútil de reaccionar.

La forma en que se trate, es otra larga historia que espero poder desarrollar en otra próxima entrada.
Por ahora, el siguiente paso trata de ver en los demás tus yoes. O de ver en tus yoes a los demás. Y he aquí la paradoja: ¿de quiénes hablamos cuando decimos "los demás"?

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